miércoles, 8 de octubre de 2014

PRÓLOGO

Según había dicho el director en su discurso durante la reunión de antiguos alumnos, ellos eran los que más éxito había tenido a lo largo de la historia del Hogar Granger y, por tanto, debían ser los modelos a seguir por los más jóvenes.

«Ellos» eran Dylan Barrow, Justin Langdon y Pedro Alfonso. Este último no había podido dejar de pensar en el comentario sobre los «modelos a seguir». Unidos por su pasado común, su prosperidad y sus cuentas
multimillonarias, los tres brindaron por su éxito en el bar O’Malley.

Justin, un mago de la bolsa, alzó su jarra de cerveza.

- Felicidades, Dylan —dijo—. Seguro que te sorprendió averiguar que tu padre era el famoso Archibald Remington, dueño de una de las empresas farmacéuticas más importantes del mundo.

Dylan asintió con expresión cínica. Pedro consideraba que, de los tres, Dylan era el que mejor daba la imagen de hombre rico y prospero. Ocultaba muy bien sus duros orígenes, aunque Michael podía atisbarlos con facilidad bajo la superficie, pues eran similares a los suyos.

- Mi padre era un cobarde muy rico —dijo Dylan—. No
me reconoció como hijo hasta su muerte. Me dejó mucho dinero, un puesto en la junta directiva de una compañía que no quiere saber nada de mí y unos hermanos horrorizados por el escándalo que represento. Todo tiene su precio.

Pedro no podía culpar a Dylan por su actitud. No recordaba ningún chico del Hogar Granger que no hubiera anhelado tener un padre. Aquel era un amargo detalle más que los unía. Ninguno de los tres tenía padre. Apartó de su mente aquel deprimente pensamiento.

- ¿Cómo celebraste tu triunfo? —preguntó a Justin, que empezó invirtiendo pequeñas cantidades en bolsa hasta hacerse muy rico.

- Creo que no llegué a celebrarlo. Viví durante años con muy poco dinero y en un barrio pobre para poder invertirlo todo en bolsa, y no hice nada especial cuando alcancé el primer millón. Cuando conseguí el segundo me trasladé a un barrio en el que no hace falta tener rejas en las ventanas. ¿Y tú? ¿Cómo celebraste el éxito de tu empresa en Internet? Según la prensa y el discurso del director del Hogar Granger, Pedro era un genio de los ordenadores que se había hecho rico de la noche a la mañana montando un negocio en Internet. Pero él sabía mejor que nadie cuánto esfuerzo y trabajo le había costado llegar donde estaba.

- Dormí ocho horas seguidas por primera vez en tres
años.

Dylan movió la cabeza, pensativo.

-Yo pensaba que tener dinero lo solucionaría todo. —Soluciona muchas cosas —dijo Justin.

- Pero tiene que haber algo mejor que esto. ¿No te has sentido como un fraude cuando el director no paraba de insistir en el ejemplo que representamos?

Pedro sentía el mismo vacío y la misma insatisfacción que Dylan. El dinero le había aportado una publicidad que no quería, unos fortísimos impuestos y la sensación de que nunca encontraría lo que buscaba. Fuera esto lo que fuese.

- Para lo que nos está sirviendo, lo mejor sería jugárnoslo
todo.

Justin estuvo a punto de atragantarse con su cerveza.
- Eso sería una imprudencia.

Dylan ladeó la cabeza.

- No es mala idea. ¿Dónde? ¿En Las Vegas o en Atlantic City?

Justin miró a Pëdro y luego a Dylan.

- ¿Se puede saber qué habéis estado bebiendo?

- Pedro tiene razón. Llega un momento en que añadir ceros a la cuenta corriente deja de resultar divertido. De momento, como más he disfrutado ha sido comprando un coche y una casa para mi madre. Ninguno de nosotros está casado ni tiene demasiada familia.

- El matrimonio es la aspiradora gigante de las finanzas - dijo Justin en tono alarmado.

Pedro sentía el mismo rechazo por el dinero, aunque por motivos diferentes. Se había ganado honradamente su apodo de Hombre de Acero. Aunque apenas confiaba en lo emocional, sentía el empuje insistente de una idea extravagante.

- En lugar de ir a Las Vegas, podríamos convertirnos en los benefactores con los que todos habríamos querido contar cuando estábamos empezando.

Dylan lo miró un largo momento y sus labios se curvaron
en una lenta sonrisa.

- Si uniéramos nuestros recursos podríamos hacer cosas
grandes.

- Un momento  - dijo Justin, claramente preocupado -. ¿Unir nuestros recursos?

- Podríamos deducirnos muchos impuestos —dijo Pedro, y la expresión de Justin se suavizó al instante -. Deberíamos crear una especie de Club Secreto de Millonarios.

- Una fundación secreta de millonarios con deducción de impuestos  - aclaró Justin de inmediato.

- Hagámoslo  - insistió Pedro. No había tenido una idea tan clara respecto a lo que quería desde que había iniciado su negocio y había contratado a su secretaria, Paula Cahves. Esta era una de las pocas personas del planeta en las que podía confiar, y si él fuera un hombre distinto, un hombre con corazón, su relación podría haber llegado a ser algo más que meramente profesional. Una noche llegó a serlo, pero, afortunadamente, Pedro recuperó el sentido común a la mañana siguiente y logró salvar su relación profesional.

- Yo me apunto - dijo Dylan, e hizo una seña con la cabeza al camarero -. Sirva otra ronda.

Un prolongado silencio siguió a sus palabras mientras él y Pedro miraban a Justin con expresión expectante.

- De acuerdo, de acuerdo - dijo éste finalmente -. Pero si las cosas no salen bien, no me vengáis luego con lamentos.

- Salud - dijo Pedro, y alzó su copa con un extraño sentimiento de anticipación -. Por el Club de los Millonarios.

NUEVA NOVE , es adaptada , diganme que les parece en mi tw @NatuPauliterVnz , si les gusta por favor diganme para asi poder subir cap , si no les gusta borro el blog y sigo con la otra 

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